"Desde entonces el mercado no ha hecho más que desbordar", asegura el empresario. Gran parte del producto que funden es refinado por otras casas de monedas y exportado a mercados asiáticos, donde la demanda de lingotes y monedas es mayor. Con tanto oro y plata por procesar, esas refinerías también han dejado de comprar, lo que ha reducido el flujo de caja de las tiendas locales de compra y venta de metales preciosos.
https://www.huffingtonpost.es/sociedad/ ... 02602.html
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