No es la primera vez que Toni organiza un viaje alrededor de un objeto que la mayoría tiraría a la basura sin mirarlo. Empezó a coleccionar con siete años, y desde entonces ha reunido sellos, monedas, chapas de cava, sobres de sal y pimienta, descafeinados, infusiones y toda clase de pequeños envoltorios. Después de trabajar durante medio siglo en la hostelería, la jubilación le ha permitido dedicarse por completo a una afición que ocupa dos habitaciones de su casa y cerca de 400 tomos perfectamente clasificados. Su colección principal se acerca a los 17.000 sobres de sacarina diferentes y aspira a alcanzar los 20.000 para entrar en el libro de los récords Guinness, pero también conserva alrededor de 500 cuchillas de afeitar españolas de entre los años veinte y sesenta, piezas con las que reconstruye una industria prácticamente desaparecida.
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UN SALUDO
