Los mensajes, las videoconferencias y la puesta en escena recordaban al estilo de los telepredicadores estadounidenses: promesas de riqueza, tono solemne y un discurso pensado para deslumbrar a personas con escasa cultura financiera, a las que ofrecían billetes del Tercer Mundo sin valor real como si fueran activos extraordinarios.
La trama se envolvía en una fachada militar y religiosa al presentarse como la «Orden de los Capellanes», una falsa organización con la que trataba de dar apariencia de autoridad y credibilidad a la estafa.
https://www.abc.es/espana/andalucia/cad ... 4-nts.html
UN SALUDO
